Ramón «Tito» López, líder piquetero que sucedió a Emerenciano Sena como referente de los movimientos sociales en Chaco tras el Caso Cecilia, fue condenado este jueves a diez años de prisión por lavado de activos en una causa que involucró también a su familia.
López fue detenido en septiembre de 2024 junto a su esposa y sus tres hijos, como resultado de una investigación judicial que se centró en el rápido crecimiento de su patrimonio, que pasó de acumular basura en la calle a poseer más de 6.500 hectáreas de campos. Al momento de su detención, las autoridades hallaron en su poder más de 700 cabezas de ganado, cerca de 50 mil dólares en efectivo —además de reales y guaraníes—, y una flota de tractores y retroexcavadoras que la familia intentó ocultar en terrenos vecinos.
La investigación, a cargo del fiscal federal Patricio Sabadini, reveló que López habría liderado una estructura dedicada al manejo irregular de fondos públicos y bienes obtenidos mediante maniobras ilícitas. Este mediodía, el Tribunal Oral Federal de Resistencia dictó la condena de diez años de prisión para López como coautor responsable del delito de lavado de activos agravado por su pertenencia a una asociación continuada de hechos. Además, lo inhabilitó de manera permanente para ejercer cargos públicos.
Asimismo, el tribunal condenó a la esposa del dirigente, Librada Beatriz Romero, y a sus hijos David Alberto, Walter Ramón y Daniel Orlando López a nueve años de prisión por lavado de activos agravado como miembros de una organización criminal. También ordenó el decomiso de los bienes incautados a la familia, que incluyen las mencionadas más de 6.500 hectáreas, además de siete camionetas, cinco motos, siete tractores, una retroexcavadora y un acoplado cisterna.
La fiscalía basó su acusación en la falta de actividades comerciales o laborales lícitas que justifiquen el aumento patrimonial y el nivel de vida ostentado por los López, señalando que sus ingresos provenían de negociados con supuesta connivencia de altos funcionarios del Estado provincial. Según el expediente al que accedió Clarín, López y su familia constituyeron tres fundaciones —Dueños de la Raza, Buen Vivir y Trabajo, y Construyendo País— que funcionaron como «usinas» de facturación. Solo en 2023, estas organizaciones facturaron más de 147 millones de pesos al Instituto de Agricultura Familiar y Economía Popular (IAFEP), pese a no contar con empleados, bienes registrados ni capacidad operativa real.
El IAFEP, cuestionado por su vinculación con grupos piqueteros durante la gestión de Jorge Capitanich y por deficiencias administrativas y obras no realizadas, fue cerrado meses después por el gobernador Leandro Zdero. Además, el Instituto de Colonización benefició a López otorgándole miles de hectáreas de tierras fiscales de manera irregular entre 2011 y 2023, las cuales deberían haberse destinado a actividades productivas y mantenerse intransferibles durante diez años. Sin embargo, estos terrenos fueron cedidos mediante contratos de leasing inmobiliario a particulares para obtener ganancias inmediatas.
El fiscal Sabadini también detectó el uso de facturas apócrifas para justificar subsidios no reintegrables. Por ejemplo, se emplearon datos de un tercero sin su consentimiento para emitir facturas por herramientas de trabajo que nunca se adquirieron, desviando fondos destinados a fines sociales.
Otro punto controvertido del caso fue la usurpación del campo «El Timbo», ubicado en Cote Lai, a 70 kilómetros de Resistencia. Si bien López negó haber tomado ese predio, afirmando que abonó a algunos herederos para establecer allí un emprendimiento productivo, la Justicia sostiene que la usurpación comenzó cuando un supuesto intermediario presentó documentos falsificados que luego vendió a López. El terreno, de 1.250 hectáreas, fue utilizado para una millonaria inversión en cría de ganado.
López, líder de la agrupación MTD 17 de Julio, es una de las figuras más reconocidas dentro de los movimientos sociales chaqueños. Asumió como principal referente tras la detención de Emerenciano Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski en junio de 2023. A diferencia de Sena, quien emergió de los movimientos de trabajadores desocupados de fines de los años noventa, López se forjó desde condiciones más precarias. En una entrevista con Clarín, relató que su experiencia inicial fue como carrero y que solía juntar basura en la calle para subsistir.
Criado en el barrio Santa Catalina de Resistencia, López realizaba changas con carro y caballo. En la década del 90, cuando el peso argentino tenía un tipo de cambio favorable, incursionó junto a un amigo en el contrabando de productos desde Brasil, logrando ingresos mensuales aproximados a 2.000 dólares.
Durante la gobernación de Jorge Capitanich, los movimientos sociales y piqueteros comenzaron a consolidar su poder, con López y Sena como figuras destacadas, aunque enfrentados en diferentes ocasiones. Tras el femicidio de Strzyzowski y la detención del clan Sena, Sena encabezó marchas denunciando una «persecución política» en el caso. Posteriormente, con la llegada del gobierno de Leandro Zdero y su política de «cero piquetes», la mayoría de las organizaciones sociales se replegaron, salvo López, quien continuó activo hasta su detención en septiembre de 2024. En esa oportunidad, después de estar algunas horas prófugo, López fue arrestado
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