Augusto Manuel Pacicco (39) se define en uno de sus múltiples perfiles de Facebook como un “loco lindo”. Su nombre salió a la luz después de que él mismo solicitara por carta a un tribunal de Córdoba continuar detenido, argumentando que no se sentía “apto para reinsertarse en la sociedad”.
Detrás de su historia personal se encuentra un camino marcado por sufrimiento, la pérdida de familiares directos y malas influencias que lo llevaron a ser acusado de integrar una organización dedicada a la venta de drogas en Embalse, Córdoba.
“Es un joven que ha sufrido mucho en su vida, perdió a sus padres y a su hermano, y eso potenció su consumo de drogas durante al menos 15 años”, comentó a Clarín un allegado a Pacicco. En abril de 2018, mediante una emotiva publicación en Facebook junto a una foto de su madre, expresó: “Un año más sin vos, mi vieja hermosa. No sabés cuánto te extraño y la falta que me hacés día tras día. Sos y serás el orgullo de madre. Te amo, vieja linda, y pronto estaremos tomando mate juntos como lo hacíamos todos los días. Hasta pronto, mi vieja bella… te amooooooo”. En otro perfil también manifestó: “Te extraño, mi vieja hermosa, no sabés la falta que me hacés”.
Pacicco nació el 25 de noviembre, hace 39 años, en Pilar, departamento de Río Segundo, Córdoba. Es técnico especialista en emergencias médicas y, durante años, trabajó cuidando adultos mayores y personas con discapacidad, además de prestar servicios para la obra social de jubilados PAMI. Sin embargo, en los últimos años, sumido en el consumo de marihuana y cocaína, perdió su empleo y quedó en situación de calle.
Fue entonces cuando entabló contacto con la familia Calderón, conocida en Embalse por su vinculación con el narcomenudeo. Pacicco comenzó a vivir con ellos y realizaba tareas domésticas, además de transportar a una mujer en auto, dado que no sabía manejar. Según fuentes vinculadas a la investigación que derivó en su detención, su función dentro de esta “micro organización” consistía en acercar a los vendedores —en su mayoría miembros de la familia Guevara— a los consumidores, actuando como nexo debido a su alto grado de consumo y sus contactos en ese ambiente. Como pago por este servicio, recibía drogas.
En abril de 2025, tras un operativo de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), parte de la familia Guevara fue detenida. La causa, que inicialmente estuvo en el fuero provincial, fue trasladada a la justicia federal, específicamente a la Fiscalía Federal N° 1 de Córdoba. Tras la elevación a juicio, el Tribunal Oral Federal N° 3, integrado por los jueces Facundo Zapiola, Cristina Giordano y José Camilo Quiroga Uriburu, llevó adelante el debate.
El fiscal Maximiliano Hairabedian solicitó una condena de dos años de prisión efectiva para Pacicco, considerándolo partícipe secundario en la venta de estupefacientes. Por su parte, su defensor oficial, Ramiro Altamira, pidió una condena con cumplimiento condicional debido a la ausencia de antecedentes penales del acusado.
Un día antes de conocerse la sentencia, Pacicco entregó a los jueces una carta manuscrita en la que explicaba en pocas líneas por qué deseaba cumplir la pena dentro de la Unidad Penitenciaria N° 5 de Villa María. En ella afirmó no sentirse capacitado para reinsertarse en la sociedad ni para cumplir con el tratamiento psicológico y psiquiátrico que se le exigiría, ya que temía no cumplir con esas obligaciones y enfrentar una orden de captura. “Salir y no deber ni un día a la Justicia me parece apropiado”, escribió.
Horas antes de la audiencia final, el abogado Altamira conversó con Pacicco para intentar que cambiara de opinión, advirtiéndole que la cárcel no es un ambiente recomendable y que conlleva riesgos propios de estos lugares de alta conflictividad. Sin embargo, el detenido mantuvo su postura, argumentando que no tenía dónde ir ni qué hacer afuera, y que temía recaer en el consumo y en la comisión de nuevos delitos.
Durante la audiencia, Pacicco ratificó su petición y solicitó al tribunal no ser liberado. Finalmente, los jueces dictaron una condena de dos años de prisión efectiva. Aunque los fundamentos del fallo aún no se han divulgado, fuentes judiciales confiaron a Clarín que, aunque la opinión del imputado no suele ser determinante para la decisión judicial, en este caso fue un factor relevante para el veredicto.
Uno de los principales motivos por los que Pacicco rechaza salir de la cárcel es su situación de vulnerabilidad económica y la ausencia de un lugar donde vivir. Durante el juicio, su defensa buscó en distintas organizaciones gubernamentales un espacio para que pudiera residir y tratar sus adicciones, pero la decisión del detenido fue permanecer en prisión, donde además formó pareja y planea casarse.
“Estaba en una situación de vulnerabilidad afectiva tras la muerte de sus padres y de su hermano. No tiene afuera contención emocional, pero dentro de la cárcel sí, donde formó pareja. Se siente cómodo en esa situación e incluso ha solicitado unirse en matrimonio”, comentó una persona cercana a Pacicco.
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