El fallo sigue a una demanda del fiscal general Igor Krasnov, quien argumentó que el movimiento promueve el odio hacia las religiones tradicionales y está vinculado al nacionalismo radical.
Similar a la prohibición de 2023 sobre el «Movimiento LGBT Internacional», los expertos señalan que en realidad no existe ninguna organización formal con este nombre, lo que sugiere que la prohibición es una amplia herramienta para apuntar a la disidencia ideológica.
La decisión de la corte prohíbe efectivamente todas las actividades, símbolos y rituales «satánicos» en toda Rusia.
Las autoridades afirman que el grupo alienta la destrucción de santuarios ortodoxos y justifica el neonazismo. Conforme a esta ley, participar o promover el movimiento ahora puede dar lugar a largas penas de prisión.
Este movimiento se ve como parte de un esfuerzo más grande del Kremlin para hacer cumplir los «valores tradicionales» y acabar con cualquier creencia que desafía el orden religioso y social apoyado por el estado.
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