El Zoológico de Edimburgo informó sobre el nacimiento del primer capibara en Escocia en los últimos 18 años, un acontecimiento que rápidamente se convirtió en tendencia en redes sociales. La cría, apodada cariñosamente «Babybara», ha conquistado a visitantes y amantes de los animales por su carácter tranquilo y sociable, rasgos que han contribuido a la popularidad de esta especie en internet.

Este nacimiento representa un avance significativo para la conservación del capibara sudamericano (Hydrochoerus hydrochaeris), cuya población, aunque relativamente estable en América del Sur, enfrenta amenazas como la deforestación y la expansión agrícola en su hábitat natural.
Durante su primera semana de vida, el pequeño capibara ha explorado su entorno bajo la atenta supervisión de su madre, Luna. Tanto Luna como Rodney, sus padres primerizos, han sido elogiados por el personal del zoológico por su dedicación en el cuidado de la cría, que crece rápidamente.
Aún sin nombre y con el sexo por determinar, la cría será sometida próximamente a un examen veterinario para confirmar su peso, estimado entre 1,5 y 2,5 kilogramos en esta etapa. Mientras tanto, el zoológico ha invitado a sus seguidores a proponer nombres. Entre las sugerencias más populares se encuentra «David», en homenaje al naturalista británico David Attenborough, cuyo centenario se celebró recientemente.
El interés por los capibaras, también conocidos como carpinchos en varios países, ha trascendido fronteras. Estos roedores, los más grandes del mundo, pueden alcanzar hasta 65 kilogramos y medir 1,30 metros de largo. Se caracterizan por su cuerpo robusto y la ausencia de cola; son herbívoros que disfrutan pasar gran parte del tiempo en el agua.
En Argentina, el interés por los carpinchos se intensificó a mediados de 2020, durante la pandemia de coronavirus, cuando fueron avistados en las calles de Nordelta, un barrio del Gran Buenos Aires. Desde entonces, su imagen se ha popularizado en diversos productos, desde peluches hasta objetos de uso cotidiano, y los animales se han convertido en protagonistas de libros y materiales didácticos para niños.
Cabe destacar que la fascinación por estos animales comenzó décadas antes, en Japón, durante la década de 1980, cuando en el zoológico Izu Shaboten, en Shizuoka, se descubrió que los capibaras disfrutaban de baños en aguas termales. Esta particular escena atrajo a numerosos visitantes y, desde entonces, el zoológico les ofrece baños calientes cada invierno.
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