Carlo Ancelotti, el experimentado técnico italiano de 67 años que dirige a Brasil, volvió a demostrar su veteranía y capacidad táctica en el triunfo de la Verdeamarela sobre Japón en Houston. Vestido con su impecable traje habitual, Ancelotti sorprendió con sus cambios, que resultaron decisivos para dar vuelta el partido luego de ir perdiendo.
Una de las modificaciones clave fue el ingreso de Endrick en sustitución de Lucas Paquetá al inicio del segundo tiempo. Brasil abandonó el sistema inicial 4-4-2 para jugar con un 4-2-3-1, devolviendo a Vinicius a la banda izquierda, su posición natural, lo que permitió que la selección sudamericana comenzara a tomar control del juego. Además, el ingreso de Gabriel Martinelli resultó fundamental.
Martinelli no solo aportó ofensivamente, sino que fue la apuesta de Ancelotti frente a la presión de los aficionados que pedían a Neymar. La estrella brasileña quedó en el banco mientras el delantero del Arsenal anotaba el gol agónico en tiempo de descuento, tras una gran asistencia de Bruno Guimarães.
Sobre su decisión de no incluir a Neymar, Ancelotti aclaró: “Esperábamos a la prórroga. Hablé con él y le dije: ‘si aún no hemos empatado el partido, entras en el minuto 60 o el 65’. Pero empatamos antes y no quería modificar la estructura porque teníamos el control del juego”. De esta forma, dejó en claro que la intención era utilizar al jugador del Santos si el encuentro se extendía a un tiempo extra.
El entrenador valoró el desempeño del equipo: “Hicimos un gol, pero el equipo no perdió la paciencia. Estuvo bien en el primer tiempo, forzamos un poco más en la segunda parte y al final todo salió bien”. Ancelotti, que vive su cuarta Copa del Mundo —primera como entrenador y con experiencia previa como jugador y asistente técnico en Mundiales pasados— resaltó la dificultad del rival: “Fue un partido muy exigente. Japón no es un equipo fácil, es muy organizado e intenso. Creo que merecimos ganar y es muy importante”.
Un día antes del encuentro, el italiano había advertido sobre la complejidad del partido, subrayando la seriedad del desafío y la experiencia de su plantel. Sobre las dudas en torno a la alineación y el manejo de Neymar, Ancelotti bromeó: “Los jugadores que van a jugar lo saben, y los que no, no lo saben. Es una conversación individual, pero tranquilos, los que no juegan igual van a dormir bien. Mejor que el entrenador”. En la cancha, demostró su buen manejo y capacidad táctica.
Finalmente, Ancelotti expresó preocupación por las molestias físicas de Casemiro y Paquetá, quienes debieron salir del campo. “Mañana vamos a ver cómo están”, dijo. Más allá del alivio por la victoria en los últimos minutos, el entrenador ya enfoca su atención en el próximo rival, que será Costa de Marfil o Noruega en los octavos de final, donde deberá definir su mejor estrategia.
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