Lo que pintaba para ser el robo del siglo (o al menos del almuerzo de los próximos meses) terminó en un papelón policial digno de una comedia de enredos. Este martes, en la localidad de Pozo Azul, dos jóvenes descubrieron de la peor manera que esconder a una chancha preñada en el monte es mucho más difícil que ocultar una travesura de la infancia.
El «porcinocuestro» de las 14:00
Todo comenzó a plena luz del día sobre la Ruta Provincial 20. Allí, una vecina de 28 años notó con indignación que su porcina blanca —quien se encuentra en la dulce espera— ya no estaba donde la había dejado atada. Según los reportes, un dúo dinámico de la zona de La Planchada decidió que era buena idea llevarse al animal «de paseo» sin el consentimiento de su dueña.
Operativo «Búsqueda del Tesoro Rosado»
La denuncia se radicó a las 17:30 y la Policía de la Comisaría de Pozo Azul no perdió el tiempo. Activaron un despliegue digno de búsqueda de prófugos internacionales, pero el rastro los llevó apenas a 500 metros de la casa.
Allí, entre las malezas y tratando de pasar desapercibida (tarea difícil para una chancha blanca y de dimensiones maternales), hallaron a la víctima amarrada en pleno monte.
Sin excusas y al calabozo
Cerca del «escondite secreto», los uniformados interceptaron a los sospechosos:
Mauro R. (18 años)
Yonathan R. (23 años)
Al ser consultados por los efectivos sobre qué hacían ahí, los jóvenes aplicaron la técnica de la mirada perdida. Al no poder hilvanar una explicación coherente —y probablemente al no poder convencer a nadie de que solo estaban paseando a una chancha ajena por el monte—, terminaron demorados.
Final feliz: El Juzgado de Instrucción N.º 1 de San Pedro ordenó que la futura madre regresara a su hogar. La chancha ya descansa con su dueña tras el reconocimiento formal, mientras que el dúo de «secuestradores» quedó a disposición de la justicia, rumiando su derrota y aprendiendo que, en Pozo Azul, el crimen (especialmente el porcino) no paga.
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