Un estudio de Science avisa del riesgo de un apocalipsis

Nueva evidencia fósil muestra el último cambio de polaridad del campo magnético terrestre, hace 41.000 años. Cuando ocurra otra vez, arrasará nuestra civilización.

Un nuevo estudio publicado en la revista ‘Science’ describe una detallada cronología del último cambio de polaridad en el campo magnético terrestre hace 41.000 años, un evento que, al parecer, dejó la Tierra sin protección contra la radiación solar y cósmica durante unos 500 años, causando «grandes cambios medioambientales y extinciones».

 

Producido por el núcleo de hierro que gira en el centro del planeta como una gigantesca dinamo, el campo magnético terrestre es vital para la civilización humana y la vida en la Tierra. Ahora mismo, es la barrera que nos protege contra la radiación de los vientos solares que bombardean la Tierra desde el espacio exterior. Si no existiese este campo, el planeta acabaría yermo, como Marte.

Si ocurriera de nuevo ahora este cambio de polaridad en el campo magnético, terminaría con la civilización como la conocemos irremediablemente. Según Chris Tuney -coautor del estudio y director del Centro de Investigación de Ciencias de la Tierra y la Sostenibilidad de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia- si sucediera hoy sería mucho más grave porque, además de exponer toda la vida planetaria a niveles de radiación cósmicos nocivos, «destruiría nuestras redes eléctricas y de satélites», aparte de destruir todo aparato electrónico existente.

Según el estudio, la clave de la letalidad del cambio de polaridad no está solo en el cambio en sí, sino en su duración. El estudio confirma que la polaridad no se altera de la noche a la mañana. Sus datos muestran que el último evento duró unos 500 años, durante los cuales el campo magnético se debilitó hasta alcanzar valores que fluctuaron entre un 6% y un 0% del total actual. Cuando la polaridad finalmente se volvió a estabilizar en sentido inverso, la fuerza del campo alcanzó «solo el 28%» del valor actual. Luego volvería a cambiar a la orientación norte-sur que tenemos hoy en día durante un proceso que duró 250 años.

 

Un auténtico ‘apocalipsis’

Existen varios indicadores que pueden estar anunciando un cambio inminente en la polaridad del campo magnético. Lógicamente, no podemos predecir si realmente el cambio va a pasar en los próximos años, o en uno o cinco siglos. Pero sabemos que la fuerza del campo ha disminuido un 9% en los últimos 170 años, y que lleva años oscilando, moviéndose violentamente. También sabemos que lo más probable es que ocurra otra vez; aunque es imposible predecir si será dentro de unos años, o de uno o más siglos.

De estar en lo cierto, también podemos asumir que un evento así arrasaría a nuestra civilización. Sin campo magnético, la radiación destruiría la capa de ozono que protege la vida de la mayoría de la radiación ultravioleta. No se podría salir de casa sin un traje antirradiación, y aún así aumentaría el desarrollo de cáncer por el bombardeo de partículas de alta energía contra las que nuestros edificios no están preparados.

Ese mismo proceso de ionización de larga duración provocaría una perturbación grave del clima (a la que habría que añadir la que ya está en curso con efectos impredecibles), probablemente interrumpiendo las cadenas de producción alimentarias-

Y según los científicos, el bombardeo de radiación ionizante freiría nuestra infraestructura eléctrica e inutilizaría toda la industria electrónica, las telecomunicaciones y básicamente todo aquello que dependa de la electrónica y la energía eléctrica exceptuando cualquier equipamiento —generalmente militar— blindado contra este tipo de eventos.

 

 

Sin soluciones posibles

Ante la falta de campo magnético, y de estar en lo cierto los autores del estudio, no hay una solución clara. La única posibilidad para algunos sería vivir bajo tierra, igual que se planea hacer en las futuras colonias de la Luna o Marte. Esos lugares estarían preparados desde cero para vivir sin la protección natural que ofrece el campo magnético terrestre.

Esta vez, a diferencia de hace 41.000 años, no habría suficientes cuevas para los miles de millones de personas que pueblan la tierra. Además, preparar toda nuestra infraestructura actual para un evento de estas características -desde las cadenas de producción y distribución básicas a las redes eléctricas y toda la electrónica- tiene un coste inabarcable hoy en día.

Si lo que afirman los autores es correcto, sin nuestras infraestructuras es imposible que la civilización humana funcione tal y como la conocemos hoy en día. Sea como sea, la conclusión lógica del estudio es que en estos momentos la fragilidad de la civilización humana es aterradora.

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